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Mis hombres.

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Hablar de hombres siempre me gusta. Al final de cuentas son mi fuente de inspiración, mis musas (¿o musos?) mi delirio y mi gustosa tentación.

A lo largo de mi vida me he topado con hombres realmente fascinantes, interesantes, guapos, sexys, varoniles, viriles, apasionados, sensatos, fuertes, valientes, cultos, machos, con opiniones propias y los pantalones bien puestos y otros, que distan mucho de engalanar cualquiera de estas características. Por eso, y pensando sólo en ellos, decidí hacer una pequeña ¿clasificación? ¿Conteo? ¿Historia chusca? Sobre todo los hombres que he conocido. Con algunos la relación terminó sobre una cama, un escritorio, una mesa, un sillón… bueno, me parece que he desvariado mucho, el caso es que, haya pasado algo o no entre el muchacho y yo, los enlisto (aclarado esto, no quiero que crea que soy una promiscua, sí lo fuera, no tendría un blog y 2 gatos.

  1. El hombre del jamás: La distancia, el tiempo, el espacio, el universo o Vishnú se conjugan para hacer que todo esfuerzo resulte insuficiente e inefectivo para que algo pase. Ni un beso, ni una caricia pero sí mucha tensión sexual. Es esa clase de hombre que siempre está presente en tus pensamientos más románticos pero también más sucios, bajos, carnales y sexuales. Pero la cosa es que ante cualquier intento, algo entre tú y él está destinado a nunca ser, a nunca pasar y al jamás. Una verdadera lástima porque al final siempre terminas preguntándote el ¿y si hubiera pasado? Tal vez, y como marca la vida matraca, el encuentro no hubiera resultado con fuegos artificiales y orgasmos múltiples. Tal vez por eso nunca pasó. En esta entran todos los amores platónicos, los de adolescencia y los amores a distancia.
  2. El debut y despedida: Así como la canción, fue una noche de debut y despedida. Algo no embonó, algo no funcionó o simplemente algo no pegó, pero el hombre en cuestión es a alguien a quien no volvería a ver ni aunque me pagaran. Me he topado con tipos cuyas actuaciones en horizontal dejaron mucho que desear y hombres cuya patanería, soberbia y pobreza los dejó fuera de un simple beso. Al final me queda decir ¡asquito mil!
  3. El “compa” que no es tan “compa”: por despecho, por matar el tiempo o por algo, terminas enredándote con él, al final te das cuenta que es tu amigo, y que por esa “confianza de más” cree que se puede portar como un patán y darte, justamente, donde más te duele. Porque claro, te conoce, conoce tu historia y sabe utilizar las palabras justas y exactas para hacerte daño. Es un patán y al final de cuentas le vale madre que sean o no amigos. Esos son otros que entran en el debut y despedida o en el país del nunca jamás.
  4. El amigo de verdad: Esos raros, contadísimos hombres (sólo me he topado con 1) con el que puedes ser tú, le cuentas tu vida, lloras en su hombro, le permites que te pendejee, que te diga todos tus errores, que te ningunee, porque al final, sabes que es la forma en la que te demuestra su amor. Puede terminar todo en una noche de copas, una noche loca, pero sabes que al final la amistad sigue ahí, él sigue prestándote su hombro para llorar y eso nunca va a cambiar. En resumidas cuentas, sabes que con él es amistad y unas tardes de sexo, tú no esperas más, ni él te va a dar más y los dos están de acuerdo con ellos.

A ellos una mención honorífica, porque siempre te lo aclaran, tienen los huevos para hablar de frente y respetarte. Esos son amigos de verdad.

  1. El viejo lobo de mar: Es un hombre interesante, culto, con una filosofía bien escrita en su vida, con sus puntos sobres sus íes, es impresionante y abrumador su conocimiento, es todo un caballero, así de esos a la antigua, y de seguro el rebaza por algunos añitos a los tuyos. Las pláticas pueden durar horas y siempre serán interesantes, puedes pasar una eternidad discutiendo con él, porque sabes bien que siempre vas a terminar aprendiendo algo y amando algo. Es ese hombre interesante que te abre el mundo y tu, te dejas llevar, te caes como “gooooorda en tobogán” ante él y su porte. Y te encanta, te enamora, te fascina. Te lleve a la cama o no, sabes bien que ese hombre te abrirá la forma de ver la vida, el horizonte, que vas a aprender y a ver las cosas desde su perspectiva. Tienen los huevos para mandar y eso es interesante, aunque, todo apunta a que la edad les va a jugar medio chueco en la cama, pero al final no es problema porque lo saben compensar. Recordemos que estos hombres tienen un laaaaargo y afilado colmillo que han pulido y resguardado a través de los años (y las mujeres). Eso sí, prohibido enamorarse de ellos, por lo general son agentes libres.
  2. El objeto del deseo al alcance de tu mano: De este podría contar la historia, pero me la reservo. Sólo diré que es un hombre por el cual varias darían en donación un riñón si eso les asegurara una noche en su cama. Y cabe la gran casualidad que está a tu alcance. Sólo falta aplicar las estrategias femeninas conocidas y que sabes que durante años, milenios y siglos han funcionado, para que ese hombre se haga realidad, y no una fantasía y seas ¡oh sí hermana mía! la mujer más envidiada por muchas. Por un montón, por un chingo. Por todo el mundo.
  3. El “one nigth stand”: Este punto es difícil de tratar, porque aquí pueden pasar dos cosas: sexo casual, sin nombres, números de teléfonos, twitter, facebook, 4sq, instagram y los mil etc. Lo ves, te ve, cruzan palabras y alcoholes y en menos de lo que canta un gallo están echando pata en algún raro lugar para eso (me han contado) o, puede terminar en darle al individuo todo lo enlistado, que te invite a su casa y que le de like a todos tus estados de Fb aunque no entienda ni jota de lo que estás hablando. Al final se vuelve alguien con quien compartir estupideces y que te levanta el ego y una historia chusca de cómo te cacharon con él en una oficina… digo, nada, olviden eso. Yo estaba desvariando.
  4. El “porque no tienes nada mejor que hacer”: Literal, es con quien sales porque no tienes plan, porque no tienes que hacer, porque bueno, es sábado en la tarde, no tienes para las chelas y él invita. O tal vez porque es tu amigo y siempre se han traído ganas y pues, tú sola, él solo y sin nada que hacer. Pues, se da. No hay que confundir esto con un algo más, ni porque se porte todo lindo, ni porque te invite las chelas y llores en su hombro. Esto es algo casual que pasa porque hay veces que uno necesita con mucha urgencia, desfogar las ganas.
  5. El que no la pega ni con chochos: Puede ser de esos hombres que siempre han sentido algo por ti y tú por ellos no (en este punto aclaro que yo siempre voy de frente y digo lo que siento) y las cosas nada más no se dan ni forzándolas tantito. No lo ves como un hombre que se merezca ni un poquito de tu deseo, no lo ves como alguien con quien te acostarías a pesar de compartir gustos, amigos, afinidades o los mil etc. Siempre está ahí, en las buenas y en las malas, pero tú, nunca vas a dar tu brazo a torcer (aunque en algunos casos puede aplicar el nunca nunca) pero lo más probable es que pase sin pena ni gloria en cuestiones del amor o del fucking. O puede ser también que el pobrecito por más que intente echar a andar la maquinaria, pues no pueda y todo termine en una cama, encuerados y platicando sobre la polinización de las abejas. Así de triste el asunto. En cualquier caso esa penosa bateada o falta de firmeza puede hacer que termines con un amigo de por vida.
  6. La enculada de tu vida: Y no, contrario a lo que se piense no hablo de mi ex marido. Es ese hombre (sí, del que he hablado los últimos meses) con el que te enculas, caes redondita a ese enamoramiento estúpido, a ese sentir algo más por un buen amigo, a ese resbalón de conciencia. Y aunque no querías enamorarte porque sabes que no estás en todos tus cabales y no has cerrado ciclos ni procesos, el corazón es un culero y te batea un homerun. Te manda a lo profundo y noooooooooo, no, no, no, no, noooooooooo, díganle que no a ese cabrón. Es alguien con quien te conectas en muchos sentidos, hay magia, risas, emociones, cariño, amistad, entendimiento, y el cabrón para rematar, sabe que esto se puede convertir en un “algo”. Cabe mencionar que lo que pasa en la plática es poco a comparación de lo que pasa en la cama. Ahí sí hay fuegos artificiales, fanfarrias, confeti volando por todo el cuarto y una sensación que nunca habías experimentado. Desgraciadamente, y cómo todo cuento de hadas, el príncipe azul se destiñe, se marcha, se aleja y al ver tu locura corre antes de que la vorágine lo alcance y lo consuma. Aprendes de él, derramas lágrimas, le dedicas canciones, post enteros, palabras, frases en tu facebook y en twitter, le cuentas a todos de él y claro, en cada oportunidad que tienes de pedir un deseo sólo se te viene a la mente “que todo vuelva a ser como antes entre él y yo” o que vuelvas a tener una noche de comida, chelas, risas, besos y fuegos pirotécnicos. Volver al pasado, sentir otra vez eso que sentiste cuando estabas entre sus brazos. Volver a sentir eso que sigues buscando y que no has encontrado.

 

De seguro este post tendrá segundas partes, tal vez terceras. Pero el caso aquí es que cada uno de estos hombres ha dejado su lección y me encanta, atesoro y valoro cada una de las enseñanzas, de las pláticas, las salidas, los momentos, las risas y todo lo demás. No son muchos, por lo general en cada categoría hablo de un hombre y no todos se fueron a la cama conmigo (o yo con ellos) algunos sólo quedaron en unos inocentes besos.

El caso es que, me he divertido con estos hombres, amo a los hombres y seguiré buscando a ese número 11, a ver si puedo encontrar otro oso, pero ahora uno de verdad, que ruja, que me aprisione y no me deje ir. Lástima, porque ese 10 me encantaba para algo más.

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