Deja un comentario

Piel fiel

 

No, no te mentiré, no me gusta hacerlo a diario… soy de esa rara clase de personas que no lo hacen  a diario. Me incomoda y el desnudarme siempre he nace sentir vulnerable. Pero hoy haré la excepción.

Mientras me quito la ropa veo mi piel, el tiempo no pasa en vano, mi piel se ve diferente cada día. Esta no es la piel de ayer, ni la que tu tocaste, esa, se quedo en la cama del motel barato.

Abro la llave y vuelvo a sentir eso: frió, caliente, más frió y más calor, ahí esta, y ahí se queda, el agua así esta bien; agarro la esponja y la paso con fuerza, como si quisiera quitarme esta piel, también estos besos, descamarme de tu olor, de tu sabor, limpiar el sudor que me dejaste, dejar mi piel blanca,  sin rastro del paso de tu piel, sin la mancha de tu mano. El  agua caliente todo lo quita y el jabón todo lo desmancha.

Pero tu olor, tu olor, no se va, se ha quedado impregnado en mi nariz, no se si tu coincidas conmigo, pero, no es la química lo que une dos cuerpos, ni es la mente, los chistes o la mutua atracción, es el olor, ese olor agradable que encuentras en la persona; si su olor te cautiva ahí te quedaras, lo conocerás, lo reconocerás, y luego, te impregnaras de él para no olvidarlo jamás.

Es por eso que nunca olvidas  a un amor, siempre juegas el juego de su olor: todo huele a él, cada persona tiene ese olor, pero no es precisamente el que buscas, el que quieres, si no uno parecido, y te enredas con todos, buscando ese olor tan familiar, ese olor, tu olor favorito. Su olor. Ese olor que cambia, olor a alegría, su olor de enojo, o ese riquísimo olor que tiene cuando tienen buen sexo, el olor del placer.

Sigo bajo la regadera, el aire frió, contrasta con el calor del agua, las gotas caen y me inundan, se siente… se siente… se siente como esa tibieza que solo se encuentra en tus brazos, ese calor que solo tu tienes, el calor de dormir junto a ti, solo contigo, junto a ti…

No me gusta el sabor de esta agua, me gusta más el sabor que tiene el agua salada. Me recuerda a tu piel y al sabor que tiene cuando sudas. Siempre he sentido que el sudor del trabajo tiene un sabor diferente al sudor del placer, el primero es mas agrio, mientras que el segundo, tiene un gusto dulce,  pegajoso, se queda en la piel ajena y se mezcla con facilidad con el otro  y siempre brota  con un pequeño grito de placer y satisfacción del poro, del poro satisfecho.

Me lavo toda, y me tallo bien, no quiero sudores ajenos, mi piel debe oler a mi, no a ti ni a el. A mi y solo a mi, a jabón, a crema y a perfume.

 

Ahora estoy lista, limpia, blanca, pura, sin mancha. Lista para caer en tus brazos y mancharme de ti otra vez ¿o será de otro?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: