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Roto

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Sueños, pasiones, cristales, corazones, personas. Todo se rompe, pero con el pegamento correcto vuelve a marchar, se arregla, no como nuevo, pero sirve, es funcional.

Todos estamos rotos, en alguna forma y de cierta manera todos somos un ente con pegamento, con fisuras que tardan en cerrar, con cuentas por pagar o heridas latentes. Todos, todos estamos cubiertos de cicatrices que nos hacen funcionales. Yo, tú, él, nosotros, ellos, los que se ríen, los que lloran, todos estamos envueltos en esa maraña de vida que te deja profundas o superficiales cicatrices. La cosa es reconocerlas, lamerlas y tratar de comenzar de nuevo. He visto tus cicatrices, las que están a la vista y las ocultas y aún así me gustas.

Compartimos algunas, me ganas en otras pero vaya, que sería de ti y de tu atractivo si no estuvieras así, roto, quebrado, lleno de llagas purulentas, errores que te hacen crecer, heridas que algún día han de sanar. Y qué sería de mí sin todas esas cicatrices que embellecen mi cuerpo. Tengo algunas físicas y otras mentales, pero tengo, igual que tú, pero déjame decirte algo de las mías, yo, estoy orgullosa de ellas, de cada una porque me han enseñado que el pegamento y la saliva las sana, las refuerza y las mantiene ahí.

Me quejo de algunas, otras todavía supuran, pero me han hecho lo que soy, un ente con una visión propia y una vida a medias.

Siempre me han gustado los tipos que tienen heridas grandes y profundas pues son más interesante que los que las esconden o maquillan. No las escondas por favor, no me las escondas a mí que ya tuve demasiado de eso. Déjame verlas todas, no soy de las que se asustan fácilmente o corren al primer signo de rotura. Me encantaría sanar cada una de las tuyas, me gustaría coserlas, cuidarlas, limpiarlas y verte con ellas sanadas porque, si con ellas eres interesante, cuando sanen y aprendas a sentirte orgulloso de ellas vas a ser doblemente interesante.

Déjame curarlas de a poco, y tú, sí tú, que lees todo lo que escribo y te maravillan mis estupideces, ven a curar las mías, a limpiarlas, conocerlas y trae tu pegamento, que es un mal necesario.

Tu cicatriz en mi (como diría Cerati) sigue creciendo y con cada palabra se sigue abriendo. No seas así, no viertas tu hiel que duele, no pongas sal sobre ella, mejor ven y acaríciala, es guapa. Yo te espero, y espero, y espero, pero recuerda, la paciencia tiene límites y tu credibilidad también.

Lo reconozco, yo también estoy muy rota, pero aún así respiro…

…y te quiero

 Siempre me enamoro de las personas con las cicatrices más guapas, esa es mi herida sin sanar. Soy una herida viviente, purulenta, enferma, sin nada digno que ofrecer más que un pequeño pegamento que llevo a todos lados.

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